Violines, vihuelas y guitarras conformaban la columna vertebral de la instrumentación del primer mariachi. Sin embargo, era usual que en estas agrupaciones abajeñas se incorporaran el arpa, el guitarrón, la guitarra de golpe (con cuerdas dobles). Uno de esos sones más representativos es “El Limoncito”, interpretado aquí por José Mendoza, un músico de Zapotiltic, Jalisco.
Esta pieza de autor anónimo era la favorita de Álvaro Obregón. El 30 de noviembre de 1924, mientras comía en el restaurante La Bombilla, el presidente (re)electo de México, fue asesinado precisamente cuando Alfonso Esparza Oteo lo ejecutaba con su orquesta típica en el banquete que Obregón ofrecía por su triunfo electoral.