La vieja reliquia de un alquimista del siglo XVI, creada para conseguir la vida eterna, llega 600 años después a manos de Jesús Gris, un viejo vendedor de antigüedades que descubre que dentro de una de sus estatuas se encuentra el extraño artefacto, el cual tiene en su interior un insecto.
Por curiosidad y sin querer, el hombre es pinchado por este, lo que ocasiona que repentinamente se sienta con más jovialidad pero también con una desmedida sed de sangre.
Paralelamente, dicho artilugio es buscado por Dieter de la Guardia, un enfermo con cáncer que conserva varios escritos del fabricante y busca fervientemente la invención de cronos, pues sabe que con eso sus males desaparecerían.