MEJOR PELÍCULA DE 1912
Título original: Месть кинематографического оператора
Dirección: Wladyslaw Starewicz
Productor: Aleksandr Khanzhonkov
Guion: Wladyslaw Starewicz
País: Rusia
Año: 1912
Género: Animación, comedia
Duración: 12 minutos
Cine mudo, B/N (con baños de color)
Protagonistas: -
Cortometraje ruso de 1912 escrito y dirigido por Vladislav Starévich. Éste, junto con otras obras de Starévich, se destaca en la historia de la animación stop-motion por el uso de especímenes de insectos disecados reales (escarabajos, saltamontes, libélulas, etc.) como marionetas articuladas que representan a todos los personajes.
El Sr. Grillo, un camarógrafo, se venga filmando al Sr. Escarabajo y a su amante la Sra. Libélula, para luego mostrar los resultados en una sala de cine local, estando la Sra. Escarabajo entre el público.
VLADISLAV STARÉVICH (1882-1965)
Vladislav Starévich fue sin duda uno de los más ingeniosos creadores de imágenes en la época de los orígenes del cine. De raíces polacas y ruso de nacimiento, durante los primeros años del siglo XX se proclamó como uno de los pioneros del cine de animación en stop motion gracias a un experimental universo habitado por insectos disecados de toda clase y condición que, bajo la batuta maestra del ruso, volvían a la vida a través de unos movimientos audaces que conferían una hipnótica expresividad a las fábulas narradas por este director del séptimo arte. Tras el estallido de la Revolución de Octubre, Starévich emigró a Francia donde desarrolló una prestigiosa carrera como animador, siendo especialmente relevante su cortometraje 'Fétiche el mago' (1934), una de esas piezas indispensables del cine de animación mundial.
De entre sus primeras obras destaca sobremanera 'La venganza del cámara de cine', film rodado en 1912 que ahondaba en la obsesión mostrada por el director en sus primeros pasos en el mundo cinematográfico, camino que había alcanzado gran notoriedad con 'La hormiga y la cigarra', película igualmente protagonizada por insectos que trasladaba a la pantalla la famosa fábula de Jean de La Fontaine.
No sólo los insectos se observaban como personajes animados, sino que asimismo los escenarios se asomaban como sublimes, tanto en el margen micro, con composiciones de los objetos empleados por los protagonistas como: maletas, coches en miniatura, bicicletas, cámaras de cine, cuadros y todo tipo de utensilios imaginados por el autor, como en el macro, gracias a una profundidad magnética pintada en unos escenarios de papel y cartón que despliegan todo su poder de fascinación otorgando recorrido y desplazamiento a las marionetas, siendo especialmente entrañable el diseño del Music Hall La libélula alegre, o esa vivienda por donde el amante saltamontes se verá obligado a huir a través de la chimenea y también ese hotel ataviado con curiosas puertas que miran por el ojo de la cerradura a los amantes.