Justa venganza/Pasiones de fuego
Joe Sullivan está deseando salir de la cárcel. Ha asumido la culpa por Rick, que le debe 50 mil
dólares. Rick prepara una fuga para Joe, sabiendo que Joe será atrapado escapando y
le dispararán o lo encerrarán para siempre. Pero con la ayuda de su enamorada Pat y
su simpática asistente legal Ann, Joe llega más lejos de lo que debería, y se nos plantean
dos preguntas muy importantes: ¿Es Joe realmente el frío y despiadado criminal que parece
ser, o hay un corazón de oro bajo ese exterior descarnado? ¿Y Joe pertenece a la dura
y sabia callejera Pat, o a la remilgada y moralista Ann?
Una voz en off de una mujer, Pat (Claire Trevor), nos introduce ya en un triángulo fatal y trágico
que nos descubre a un Anthony Mann turbulentamente romántico en una película de puro cine
negro, antes de meterse de lleno en sus westerns psicológicos. Así vivimos la huida de un preso
Joe (Dennis O’Keefe), que antes de irse con Pat, la mujer que lo ama, y construir una nueva
vida, quiere recuperar el dinero que le debe Rick Coyle (Raymond Burr), por el que está
en la cárcel, y vengarse de él de paso. Desde que escuchamos a Pat sabemos que la
historia va a ser triste y trágica. Que el destino ya está escrito. En esa huida no tienen más
remedio que tomar como rehén a Ann (Marsha Hunt), una trabajadora social, que ha seguido el
caso de Joe todos estos años y que cree que ha tenido mala suerte, que tiene buen fondo. Los
tres emprenden un viaje sin retorno. Por una parte está la sombra de sus antiguos
compañeros, que no ven con buenos ojos su regreso y el reclamo del dinero que le deben y,
por otra, los policías que buscan volver a detenerlo para que cumpla su condena... (Hildy
Johnson)