Land of the Blind (En tierra de ciegos) – Director: Robert Edwards – Estreno: 2006
Si hablamos de simbolismo, esta película está plagada de ellos. El protagonista, interpretado por Ralph Fiennes, como el Capitán Joe (sin apellido) narra, como un escritor y en primera persona, el ascenso al poder de un líder populista, Jhon Thorne, interpretado por el genial Donald Sutherland, sobre una dinastía totalitaria (tipo monarquía) representada por Maximilian II (papel asignado al actor Tom Hollander).
En un viaje alucinante se conduce al espectador por temas como el fundamentalismo, el socialismo, el fascismo, las monarquías y las democracias populistas. Se tocan temas como la homosexualidad, el transexualismo, la tortura, el adoctrinamiento, la sumisión de la mujer, la doble moral y la manipulación mediática. Se hacen referencias a películas como 1984 o a situaciones como la relatada en “Los Gritos del Silencio” respecto a la desintegración intelectual promovida por Pol Pot en Camboya, o la escena donde el infame Maximilian II ordena que a su “enemigo” político, Thorne, se le trate con “Extremo perjuicio” aludiendo a la orden recibida por el personaje principal, el capitán Willard, de la extraordinaria “Apocalipsis Ahora” de Francis Ford Copolla. Hay escenas, además, que muestran fragmentos de la vida real ocurridos en guerras y protestas en diferentes partes del mundo.
En este film se hace referencia a dictadores de toda calaña, desde Trujillo el infame tirano dominicano, hasta al mismo Fidel Castro el extinto déspota cubano. La escena a lo Paul Marat o la sutil referencia al seguidor de Hitler, Rudolph Hess, hacen de esta obra cinematográfica un interesante documento que critica de manera contundente a cualquier ideología o totalitarismo, que, como diría el lenguaje popular, “no deja títere con cabeza”.