Laia Costa y Susi Sánchez encabezan el reparto de la ópera prima de Alauda Ruiz de Azúa. Hay una escena en un hospital que define no solo el carácter y el tono de 'Cinco lobitos', sino también su cambio de rumbo: cuatro personajes avanzan por un pasillo hacia la cámara, cuatro personajes que el espectador ya conoce de antemano, pero, en ese momento, algo ya no es igual en sus vidas, algo que invadir el resto del relato. Se está produciendo un tránsito hacia otro mundo y problemática. Uno de estos personajes va a ceder, involuntariamente, protagonismo a otro. Y el guion escrito por la propia Alauda Ruiz de Azúa se reformular , añadir matices y nuevas e inesperadas situaciones, y se enriquecerá. Todo ello, sin perder el gusto por el detalle y la sutilidad, marca de la película ganadora del último Festival de Málaga.Desde la exquisita discreción y el tacto absoluto, 'Cinco lobitos' habla de madres con coraje, madres afectuosas, madres a las que les cuesta explicitar sus sentimientos, madres que encuentran sus herramientas para ejercer como tales y madres que están dejando aparcadas estas herramientas. Por ley de vida, por causas ajenas a su voluntad. Que la historia no resulte típica o ya vista es mérito de la directora y también de sus dos protagonistas femeninas: cada lágrima, mirada y movimiento del cuerpo de Laia Costa y Susi Sánchez están cuidadosamente controlados por dos excelentes actrices que lo cuentan todo desde la sobriedad. No hay lugar para aspavientos ni subrayados.La muerte, la insatisfacción en la pareja, el papel de los abuelos, el triunfo profesional, la infidelidad, los recuerdos, los cuentos, las canciones infantiles, las caídas, el matriarcado y el patriarcado, el instinto de protección o el peso de la tradición y de las tradiciones son temas que fluyen a lo largo de una película que nos recuerda que es posible recuperar el tiempo perdido para, finalmente, robar esos besos y caricias que no pudiste o no supiste robar.