El Camino de los Espantos (1967)
Producción: Producciones Zacarías
Dirección: Gilberto Martínez Solares
Argumento: Roberto Gómez Bolaños
Fotografía: Raúl Martínez Solares
Música: Sergio Guerrero
Sonido: Luis Fernández y Galdino Samperio
Edición: Gloria Schoemann
Duración: 85 min
Juego de palabras de Capulina con los pasajeros del camión pasando por sierra negra, en el que reconoceremos el estilo de Roberto Gómez Bolaños.
Una noche de tormenta el puente del ferrocarril se cae, y un grupo de pasajeros frustrados se animan a subirse al camión de Viruta y Capulina para que los lleven a la ciudad: se tratan de un hombre de negocios (Harapos) y su mandona esposa (Consuelo Monteagudo) e hijo (Arturo Ripstein, bajo seudónimo), dos artistas que van a hacer una prueba de cine (Elsa Cárdenas y la española Salomé, que, en su presentación en el cine mexicano, canta "Yo Sé" de Augusto Salgueró) y un detective de policía (Guillermo Rivas) que marcha custodiando al peligroso asesino apodado El Zopilote (Crox Alvarado). El problema es que como Viruta no tiene permiso para llevar pasajeros, no planea conducir por la carretera sino por el tenebroso camino de Sierra Negra, ruta abandonada que se supone surcada por fantasmas. Tras continuos retruécanos chespiritenses, a los 20 minutos aparece un esqueleto. Le seguirán ghoulies, una calavera, una lechuza y varios sustos más, el destinatario de los cuales será casi indefectiblemente el pobre Capulina. En medio del camino, los viajeros sufren el robo del camión y se acercan a una casa cercana en el medio del bosque, donde se refugian durante la noche. Se trata de la casa de Don Felipe Casablanca, un demente que pretendía haber encontrado petróleo bajo su finca y es el marco arquitectónico ideal para nuevos julepes de los que Viruta y Capulina tendrán que hacerse cargo, ayudados por el simpático Harapos y su ocurrente esposa