Ficha técnica
Dirección
Vittorio de Sica
Producción Giuseppe Amato
Paolo William Tamburella
Guion Sergio Amidei
Adolfo Franci
Cesare Giulio Viola
Cesare Zavattini
Música Alessandro Cicognini
Fotografía Anchise Brizzi
Montaje Niccolò Lazzari
Protagonistas Sergio Amidei
Adolfo Franci
Cesare Giulio Viola
Cesare Zavattini
Uno de los grandes maestros del neorrealismo italiano, Vittorio De Sica, se encarga de poner en escena esta triste historia, historia sin adornos, que nos lleva directamente al crudo y despedazador drama que viven dos niños italianos, dos limpiabotas, que se ven inmersos en una situación desesperada, encarcelados injustamente, añoran su libertad, desean recobrarla a toda costa, son solo unos niños, y las situaciones que desencadena su angustia tendrán fatales consecuencias. Una de las fundadoras del género neorrealista, esta cinta se encarga de mostrarnos lo que esa corriente cinematográfica perseguía: Italia, uno de los países más golpeados y maltratados por la Segunda Guerra Mundial, una vez acabado el conflicto, vive en total austeridad, socialmente, económicamente, laboralmente, esta pobreza extrema es lo que el neorrealismo pretende mostrar, sin parafernalias innecesarias, sin excesivos tecnicismos en su narración, lo que se busca es representar y mostrar el drama puro y duro. De Sica, a diferencia de los otros grandes fundadores, Rossellini y Visconti, no solo muestra esa situación, ese mundo, no solo lo presenta para ser visto, sino que nos introduce en esa terrible realidad, sentimos el drama, esto ayudado por la sencilla y natural narración, que genera un sentimiento de estrecha conexión con lo que se ve, de sentir realmente el drama que se está presenciando.
La historia es directa, sin rodeos, el neorrealismo es capaz de hacernos reír por momentos, cuando en el mundo infantil, a pesar del ambiente desolador, su inocencia permite a los niños reír, para después, sin mayor separación, mostrarnos secuencias trágicas, extremas, donde el dolor vuelve a ser protagonista, y así, de haber sonreído en un momento, alguna lágrima se podrá deslizar al ver las terribles situaciones a las que son expuestos los infantes. Es un mundo sin esperanzas, azotado por las consecuencias de la guerra, representado cuando los niños le preguntan a la quiromántica, ¿Acaso los niños no tenemos futuro?, y el director nos muestra su historia sin ornamentos innecesarios: la narración de la cámara, salvo un llamativo travelling inicial, generalmente está estática, tiene movimientos moderados, pues lo que realmente importa es mostrarnos la acción como si la viéramos con nuestros propios ojos, sin demasiada elaboración, se persigue una visión realista. Como el gran crítico de la Nueva Ola francesa, André Bazin afirmó, “el estilo de Rossellini es una manera de ver, De Sica es, ante todo, una manera de sentir", y ciertamente De Sica logra, como nadie, conmovernos con una historia que nos muestra desnuda, directa, drama puro y duro, mundo de unos niños desgraciados, y, como por todos es sabido, los actores que utiliza para sus filmes son actores no profesionales, por lo que no vemos a unos actores interpretando roles, sino vemos auténticos individuos de esos estratos sociales, vemos algo más cercano a la realidad. De Sica es el gran maestro neorrealista, el que lo muestra más cercano que nadie al sentir humano, con De Sica no importa tanto la degradación y desgaste de lo material, de lo económico, sino la degradación del espíritu humano, el sufrimiento humano, nos lo muestra tal como es, sin deformarlo ni adornarlo, ahí está su acierto y su distinción del resto. Esta cinta, si bien es la primera del director con estas características, no sería la última, ni la que, a mi juicio, sería su máxima exponente de esta corriente, cumbre que lograría con la entrañable Umberto D (1952). Todo un clásico del cine italiano y mundial, con el guión del especialista del género, Cesare Zavattini, se configura una historia inolvidable, de obligada visión, Sciuscià se convierte en pieza fundamental del cine de fines de los 40 e inicios de los 50. Imperdible. (del blog de Edgar Javier Mauricio Cerdán)