Halvar decide saquear un castillo en la Isla de los Sueños, donde todos se quedan profundamente dormidos al atardecer y se despiertan al amanecer. Él piensa que es un objetivo fácil, excepto que cuando su tripulación aterriza por la noche en la isla, un zumbido constante y relajante hace que todos se duerman en minutos. Por la mañana, Boranis, la casera del castillo, los invita inocentemente a desayunar. Pero cuando se da cuenta de que vinieron a robar su tesoro, canta una canción encantada y Halvar cae en un sueño profundo. Para salvar a su padre, Vic tiene que prometerle a Boranis que le mostrará las estrellas que ella nunca vio. Su plan casi fracasa, pero una vez más el talento musical de Ulme los salvará, ya que sus canciones son tan horribles que mantienen a Boranis despierto por la noche.