Un thriller de terror maravilloso con la magnífica y tensa música de Roy Webb y grabados de William Hogarth. Sin embargo, lo mejor es el guion que pone de manifiesto la inhumanidad de las condiciones de vida en un establecimiento cuyo nombre original fue deformado y suplantado por los londinenses por el de “Bedlam” (confusión, desmadre), a causa de su sordidez y de su caótico funcionamiento. Eso ocurría además, como irónicamente señalan los créditos de presentación de la peli, en plena “Edad de la Razón”. Con Boris Karloff, ¡no te lo pierdas! Sinopsis / Londres, año 1761. A pesar de que el manicomio de Bedlam es un lugar siniestro y dejado de la mano de Dios, se ha convertido en un lugar de peregrinación para la clase alta londinense, que se divierte observando con pavor a los enfermos recluidos allí. Nell Bowen (Anna Lee), horrorizada al ver el trato que reciben los pacientes, hará todo lo posible por mejorar las condiciones del centro. Pero el director del manicomio, el siniestro e inquietante Simas (Boris Karloff), intentará acallarla asegurando que tiene perturbadas sus facultades mentales... ¡Disfruta la película!