Nuestro planeta ha contado con la presencia de su satélite
natural desde mucho antes de que el mismo tuviera la capacidad de albergar
vida. Pero no fue sino hasta 1957 cuando la Unión Soviética lanzó el Sputnik I
que nuestro planeta empezó a llenarse de satélites artificiales que han sido
utilizados para infinidad de aplicaciones, especialmente en telecomunicaciones.
Hoy hay tantos satélites en el cielo, la mayoría inservibles, que la basura
espacial se está convirtiendo en un verdadero problema para la humanidad