Muchísimo más íntima que todas las recomendaciones anteriores y con una protagonista de la que es imposible no enamorarte por su perfecta construcción, Séraphine explora la vida de la pintora francesa de estilo naif Séraphine Louis, conocida por sus vívidas pinturas de la flora creadas a partir de ingredientes ciertamente exóticos. La profundidad del personaje principal, la sinceridad de toda la trama y la no prisa por introducir los elementos más oscuros de la vida de Louis hacen que este filme de Martin Provost encuentre su esencia en la mezcla entre hechos serios (por ejemplo, el tratamiento que se le da a la salud mental) y el humor de una protagonista que huye, desinteresada, de las normas sociales. Séraphine huye de la superficialidad para ofrecernos, en definitiva, un retrato introspectivo de la pintora y de su relación amorosa con la naturaleza.