El único telefilme dedicado a un presidente de la República fue estrenado y transmitido el domingo 30 de septiembre de 2007. La historia parte con la huida de Balmaceda a través de las calles de Santiago luego de la derrota de sus tropas en la batalla de Placilla hasta llegar a la Embajada de Argentina donde es ocultado y protegido por el embajador Uriburu, entablando una entrañable relación con su esposa Agustina y la criada, Rufina. Encerrado en su habitación, Balmaceda redacta su testamento político tras haber tomado la decisión de suicidarse el día en que acabe su mandato, el 19 de septiembre de 1891. Es ahí en que comienzan a relatarse los sucesos que llevaron a la crisis política del gobierno balmacedista y que desencadenaría la guerra civil.
En los flashbacks se destacan los enfrentamientos de Balmaceda con los líderes del congreso Ramón Barros Luco y Waldo Silva, sus deseos de nacionalizar parte de la industria salitrera que estaba en manos del inglés John Thomas North y de ejecutar grandes obras de progreso. North finalmente convence a Zegers, un liberal amigo de Balmaceda, de iniciar el boicot en contra este y así obligarlo a dimitir. Ante la negativa del Congreso de aprobar el presupuesto, el protagonista ordena seguir adelante y cierra el Parlamento, por lo que Barros Luco, Silva y el comandante de la Armada, Jorge Montt, establecen en Iquique una junta de gobierno. Junto a los relatos históricos, se alternan escenas de la vida familiar de Balmaceda junto a su madre, su mujer Emilia y su hijo Pedro.
Aunque gran parte de la narrativa se extiende en los ámbitos aristocráticos y políticos, esto se contrarresta con las crudas imágenes de los soldados agonizando en el campo tras las batallas y una lucha de payas y de corvos entre prisioneros balmacedistas y los soldados congresistas tras Placilla.