El segundo largometraje de Skolimowski, forma parte de la serie de cuatro películas con elementos autobiográficos inaugurada por Señas de identidad desconocidas (1964). La película sigue las peripecias del outsider Andrzej Leszczyc – encarnado por el propio director – retratando el mundo del boxeo y de las apuestas en los bajos fondos de la Polonia de la década de los 60 del siglo XX. La inestabilidad vital del protagonista refleja la rebelión contra la ”pequeña estabilización” en la Polonia del régimen comunista.