Durante la década del 2000 visita zonas de guerra en el Medio Oriente como reportero. Por otro lado, se dedica más al teatro como autor y, a sus setenta y pico años, como actor. Con el regreso de la democracia en Perú, retoma su rol político como “garante” de la democracia y, como visible adversario del chavismo, también asume un liderazgo de opinión en América Latina.