Vive en Barcelona, capital cultural de Iberoamérica a pesar del franquismo. En 1974 regresa a Perú donde vive el cambio de régimen y el retorno a la democracia de gran parte de América Latina. Ensaya el humor con “Pantaleón y las visitadoras” y “La tía Julia y el escribidor”; explora los males seculares de América Latina con “La guerra del fin del mundo”; inicia su evolución ideológica hacia el liberalismo en “Entre Sartre y Camus” y “Contra viento y marea”. Vargas Llosa rompe con Castro y se hace liberal, lo que provoca una feroz campaña de la izquierda.