Un miembro del club de arte del instituto llamada Sakuko cae al mar mientras dibujaba un barco. Habiendo sido testigo del incidente, Saibara pinta un cuadro titulado “Sakuko ahogada” y gana un premio en un concurso lo que conduce a la exposición del cuadro en la escuela. Además, Saibara se toma la libertad de anunciar públicamente durante una entrevista para un periódico que volverá a pintar a Sakuko en su próxima pieza. Frustrada por esta situación, Sakuko renuncia a su camino artístico e intenta crear una nueva obra con el motivo del “barco” en su casa que está a punto de ser demolida. La autogestionada sala de cine Momotachi remarca la expresión de la diversidad de formas de vivir a través del “desguace y la construcción”. Recomiendan el filme afirmando que los personajes, en plena juventud, se enfrentan a sus identidades e intentan reconciliarse con los demás de forma aparentemente pequeña, pero dando pasos potencialmente significativos para cambiar la sociedad.