En un puesto avanzado en Groenlandia, un oficial (Harry Guardino) comienza a perder el control de la realidad después de la muerte de un soldado a quien comandó en una grieta helada. Atormentado por el espectro del soldado, el oficial decide que debe detonar una bomba atómica para destruir la grieta y el puesto de avanzada también. El médico del puesto utiliza una sonda mental única en un intento de entender qué está volviendo loco al oficial. Cuando un terremoto inesperado hace que la sonda funcione mal, las mentes del médico y del oficial cambian. Este interruptor permite al oficial loco hacer planes para detonar el dispositivo atómico bajo la apariencia del médico, mientras que el verdadero médico está confinado a una celda acolchada.