Marcelino es un niño que vive con monjes en un monasterio. Un monje le dijo a Marcelino que nunca subiera por la escalera del onasterio. Pero, Marcelino subió las escaleras, por curiosidad para ver qué había allí. Ve un gran crucifijo en la habitación, y saca pan y vino, y milagrosamente, Jesús aparece, baja de la cruz y come. Habla con Marcelino, dice que era un buen chico y le dijo a Marcelino que podía tener un deseo. Marcelino desea ver a la madre de Jesús, la Santísima Virgen María y la madre de Marcelino. Jesús dice que tiene que quedarse dormido para obtener su deseo. Marcelino se duerme en el brazo de Jesús. Marcelino tiene la visión de La Santísima Virgen y su madre. Los monjes se dan cuenta de que Jesús bajó para hablar con el niño y creen que fue un verdadero milagro. Jesús le dio al niño el nombre "Marcelino Pan y Vino"