Noruega, 22 de Julio de 2011. Una bomba estalla en el centro de Oslo, matando a ocho personas. Mientras, en la isla de Utoya, a unos 40 kilómetros de allí, más de 500 adolescentes aterrados corren para salvar la vida, perseguidos por un hombre armado.
Durante tres horas aterradoras, 77 personas perdieron la vida, y más de 200 resultaron heridas. En el primer aniversario de la masacre de Noruega, las preguntas persisten: ¿Cómo pudo un hombre sólo causar tanto caos y destrucción? ¿Por qué no le pararon antes?