«Aquí en la nación rota, estamos cansados y llenos de moretones. Nos dejaron aquí solos sin nada. Nos abandonaron. Somos como el vomito en la puerta de un bar de mala muerte. Nos relegaron al fondo del barril y nuestros sentidos de comprensión y amor desaparecieron. Para sobrevivir tenemos que convertirnos en animales... y tenemos que renunciar a la urbanidad y el entendimiento. ¿Cómo es posible que una monja pueda volar? ¿Cómo es posible que caiga de un avión y aterrice ilesa? ¿Quiénes somos nosotros para burlarnos de cosas así? ¿Quiénes somos para dudar de tales milagros? No somos más que vagabundos en una cloaca, aquí en la nación rota. Pero con un poco de fe podemos llegar lejos.»