Tal vez el nombre de Anatoly Slivko no te diga nada, tal vez no sepas que hizo en su vida. Pero Slivko grabó cada uno de los momentos en que asesinaba a sus víctimas, todos niños, todos ahorcados, todos en el bosque. Es considerado el asesino en serie más cruel de la historia de Rusia.
Slivko se ganó a confianza de chicos de entre 13 y 17 años de edad, que era a quienes lideraba en un grupo de Boy Scouts, era apasionado de realizar películas experimentales. Fue éste el motivo que utilizó para convencer a algunos niños de apoyarlo en “su película secreta” que trataba sobre los Nazis.
Anatoly llevaba a sus víctimas al bosque, las fotografiaba y grababa, los hacia actuar frente a la cámara… Luego los llevaba a unos árboles y los ataba a una soga. El argumento de Anatoly era que les practicaría una asfixia controlada, la confianza de los chicos era total, y les aseguraba que los resucitaría con lo que él había aprendido en el ejército.
Mientras perdían el sentido, abusaba sexualmente de ellos, hasta que no pudo revivir a un chico de 15 años, el cual descuartizo y desapareció. A partir de ahí siguió asesinando jóvenes y niños. Fue detenido en 1985 y condenado a muerte, murió en 1989 de un disparo en la cabeza, su historia fue opacada por el célebre asesino serial Andrei Chikatilo.
Encontraron las cintas de grabación de los asesinatos, en ellos se logra ver a niños que siguen pensando en la inocencia de un juego…