El síndrome de Merrye es un extraña afección genética exclusiva de la familia Merrye que surgió a partir de la endogamia en un hombre llamado Ebeneezer Merrye, que presenta una regresión infantil. Esta empieza a desarrollarse a los diez años de edad y se manifiesta conforme va creciendo el paciente, por lo que con el paso de los años el individuo retrocede en la escala hasta mostrar un comportamiento salvaje y caníbal.
Un cartero con un mensaje de aviso llega a la residencia rural de los Myers pero es asesinado por una mujer llamada Virginia, que más tarde es regañada por Elizabeth, su hermana mayor. Bruno, el mayordomo y protector Elizabeth y Virginia ha perdido el control total de ellas se impacta al ver el cuerpo del mensajero tras su regreso por la medicina de Ralph, el hermano menor de las chicas que es el más afectado por el síndrome debido a que se comporta como un animal salvaje, por lo que siempre ha tenido que reprender a Elizabeth y Virginia por "hacer cosas que están mal". Después de regañarlas, Bruno y Raph descubren el aviso del cartero, que es una carta de Peter y Emily Myers, los primos lejanos de Elizabeth, Virginia y Ralph que exigen ser los tutores legales de "los niños" así como también revelan ser los últimos herederos vivos y estables de salud pero sobre todo son los sobrinos de Titus, el fallecido padre de Elizabeth, Virginia y Ralph, por lo que Bruno toma medidas drásticas para ocultar las fechorías de los hermanos.
Mientras Virginia y Elizabeth limpian la casa, Ralph y Bruno se dedican a esconder las evidencias del cartero con el tío Ned, la tía Clara y la tía Martha que viven de igual forma en la casa para después ir por Ann y el abogado Schlocker para llevarlos a la casa parra hablar sobre la herencia de los primos, al mismo tiempo Emily y Peter llegan al terreno, por lo que Emily se impresiona por lo hermosa que luce la casa por fuera pero se aterroriza al ver a Ralph en el pórtico. En el camino de regreso a casa, debido al amenazante comportamiento de Schlocker, Bruno descubre las verdaderas intenciones del abogado: quedarse con la fortuna. El mayordomo al fin llega al terreno y les advierte a los demás que los niños no están acostumbrados al trato con extraños, pero Emily se nota rehacía y solo quiere ver la mansión.