Aunque tras la muerte de su hijo todo parecía no poder hacer frente a esta pérdida, Schneider apareció poco después en octubre de 1981 en Berlín para el rodaje de su última película: El caminante de Sans-Souci. En la película, en su papel de Elsa Wiener, toma al niño judío Max Baumstein (interpretado por Wendelin Werner, entonces de trece años) a su cuidado. Cuando se le preguntó de dónde sacó la fuerza para pararse frente a la cámara con un niño de casi la misma edad tan pronto después de la muerte de su hijo, respondió: “Sabía que habría momentos dolorosos, no solo por algunas secuencias, porque mi trabajo es muy duro.