Érase una vez un país dentro de otro país del que nadie podía escapar.
Tras huir de una colonia religiosa en Chile, María busca refugio en una mansión donde la acogen dos cerdos, sus únicos habitantes. Como en un sueño en stop motion, el universo de la casa reacciona a sus sentimientos. Los animales se transforman lentamente en humanos y la casa se convierte en un mundo oscuro y amenazador.