Don Julio García del Castaño es un poderoso terrateniente que debe velar por el futuro de sus tierras. Para ello debe preparar a Julito, su hijo y heredero, en las artes de convertirse en un hombre. En su estreno el film no sólo obtiene un resonante éxito de público y crítica, también se hace merecedor del Colón de Oro a la mejor película del Festival de Cine de Huelva y será exhibida en la exigente Quincena de Realizadores del Festival de Cannes. En Julio Comienza en Julio ya están presentes una serie de rasgos que convertirán a Silvio Caiozzi en uno de los más importantes directores de cine chilenos: un gran sentido de la puesta en escena, notable manejo de la dirección de actores y una gran capacidad para generar lecturas de la situación política del país a través del implícito. En 1999 Julio Comienza en Julio será elegida como la mejor película chilena del siglo XX, en base a la votación popular organizada por la Ilustre Municipalidad de Santiago.